ALFAREROS Y AGRICULTORES ( 300 a.C. - 1536 d.C.)

La prehistoria de Chile Central está marcada por la adopción de dos innovaciones tecnológicas: los cultivos y la alfarería. Si bien hay evidencias anteriores, el uso de ambas tecnologías a partir del siglo II o III a.C. definió el inicio de la vida sedentaria. 

En una primera etapa coexistieron al menos dos pueblos diversos, Bato y Llolleo. Los primeros desarrollaron una elaborada industria alfarera, pero no fueron grandes cultivadores y conservaron algo del nomadismo de sus ancestros. Los Llolleo, en cambio, fueron una sociedad más sedentaria y dependiente de cultivos como el maíz y la quínoa. 

La diversidad social y política producida por la coexistencia de ambos pueblos se mantuvo aproximadamente hasta el año 1.000 d.C. Entonces surgió la llamada cultura Aconcagua, con una nueva ideología que introdujo cambios en muchos aspectos del acontecer cotidiano y religioso. La vida se hizo más sedentaria, dependiente de la agricultura, y hubo un mayor grado de cohesión social. Los Aconcagua ocuparon principalmente la parte baja del río de ese nombre, el valle del río Maipo y la cuenca norte del rio Cachapoal. Sobre ese territorio hacia el año 1400 se impuso la frontera austral del imperio Inka.

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